Las Palmas de Gran Canaria, un destino para la familia

La promesa en Las Palmas de Gran Canaria está respaldada por lo atractivos de una ciudad acogedora y amable con excursionistas, nómadas, cruceristas en tránsito con apenas un día para recorrerla o viajeros en misión de negocios. Pero también, especialmente, para las parejas o familias que pasan sus vacaciones con los más pequeños. Ocio al aire libre, cultura apta para todos los públicos o espacios para el esparcimiento juvenil se convierten, en ese supuesto, en una condición indispensable a la hora de escoger destino.

La capital grancanaria añade la bonanza de su clima (los 22 grados son una seña de su identidad durante todo el año), un gran parque temático natural como Las Canteras o el encanto de su casco histórico a estas condiciones, que cumple gracias a la calidad de su red alojativa, su restauración, museos, teatros y espacios comerciales (cubiertos... y al aire libre). Y a su tradición contrastada como destino.

Playas: Las Canteras... y otras joyas

Las Canteras aparece como un ecosistema propio, dividido en zonas para el deporte (La Cícer, donde jugar al fútbol o el tenis en la arena y hacer surf sobre sus olas), secciones más transitadas por las familias (como la Playa Chica) y espacios más amplios y con mayor tránsito de bañistas (el balcón de grandes hoteles o apartamentos).

La Puntilla, marinera, en un extremo (antesala del barrio de La Isleta, conformado en torno al crecimiento del Puerto y cuna del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria) y el imponente Auditorio Alfredo Kraus -obra del arquitecto Óscar Tusquets- y su Plaza de la Música en el otro (junto al animado barrio de Guanarteme) delimitan a la playa, en permanente pulsión entre estos dos polos.

Las familias tienen en esta playa el lugar perfecto para el relax y el juego de los pequeños. Un enclave ideal si lo que se busca es disfrutar de la cocina local o la variada oferta de cocina internacional, que avala la tradición de la capital grancanaria como centro cosmopolita de esta región atlántica.

La mayor ciudad del Archipiélago disfruta, además, de otras playas más pequeñas, pero cada una con su propia identidad y un fiel público local. Las Alcaravaneras, más dedicada al deporte y ubicada entre el centenario Real Club Náutico de Gran Canaria (escuela de medallistas olímpicos y grandes regatistas) y el abarrotado Muelle Deportivo de Las Palmas (que cuenta con un centro comercial con restaurantes y locales de distinto rango)

 

La Laja y sus piscinas en la costa (en la salida sur rumbo al aeropuerto) o el barrio marinero de San Cristóbal (en donde siempre brilla la cocina ligada a su tradicional actividad pesquera y el típico colorido de sus casas) son espacios donde mayores y pequeños pueden aproximarse de una manera más cercana al respirar de la ciudad en sus días de verano.

La ciudad y el Mar

Las Palmas de Gran Canaria vive pegada al mar, no sólo en el sentido meramente geográfico. Las escuelas de surf o buceo en Las Canteras o el Muelle Deportivo permiten a los visitantes acercarse a unos deportes con una gran cantidad de practicantes en la Isla. Escuelas de vela complementan esta oferta, en una capital con gran tradición náutica, y destino regular de regatistas y marinos durante todo el año. Una forma de disfrutarla es un paseo en familia por la mencionada Marina y sus cuidados locales y restaurantes.

Los dominios de este Muelle Deportivo son administrados por el Puerto de Las Palmas, uno de los recintos portuarios más importantes del Atlántico en tránsito de buques, suministros, avituallamientos, tráfico de mercancías o reparaciones navales. Y, en los últimos años, nuevo centro de distribución de la ayuda humanitaria en el África Occidental. Este gran centro económico de la ciudad y la Isla, dispuesto a lo largo de uno de los lados de su Istmo, es también el principal Puerto Base para los cruceros que recorren Canarias en el invierno.

 


Allí, un Parque Marítimo transitado por ciclistas o aficionados a los patines y el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología (especialmente recomendado para las familias, con contenidos interactivos dedicados a divulgar la Ciencia) se convierten en espacios de tránsito casi natural desde la playa.

El Mar siempre parece marcar el itinerario en la capital grancanaria, en esta zona en concreto más abierta y cosmopolita por la variedad de orígenes de sus visitantes. La delata una amplia carta de cocina internacional, una multitud multi-étnica y las singulares fusiones que se dan en este ambiente.

Una, remarcable, la que ha consolidado en el Castillo de La Luz, en La Isleta, la Fundación Martín Chirino, centro de exposición de la obra del escultor grancanario. Justo en una fortaleza desde la que la ciudad se defendió de los ataques piratas, con interiores dispuestos a disparar la imaginación de los más pequeños.

Sobre estos asaltos gira el contenido del Museo de la Ciudad y el Mar, ya en la zona más próxima al casco histórico. El llamado Castillo de Mata salvó la vida de los vecinos en 1599, año del ataque del holandés Van Der Does. Desde la última planta de este museo se pueden contemplar parte de los riscos de la ciudad (San Nicolás, en este caso, es el más próximo), barrios de casas coloridas, que, cuentan, fueron pintadas cada una con un tono diferente, según la pintura con la que lograran hacerse sus moradores (marinos o trabajadores en los muelles).

Otra visión aún más colorida de los riscos se obtiene desde el barranco del Guiniguada, que separa Triana de Vegueta: allí, en la ladera, también se aprecia el rastro cromático que deja el mar en la ciudad. Y desde allí, incluso, animaban tradicionalmente a los botes de la autóctona tradición de la Vela Latina canaria, hoy aún vigente con sus apasionadas pegas o regatas.

 


El centro histórico y el tipismo

El Parque San Telmo -centro neurálgico del transporte interurbano- y sus quioscos, la peatonal Calle Mayor de Triana, el cauce del barranco Guiniguada y el barrio de Vegueta conforman el centro histórico de Las Palmas de Gran Canaria. Un gran espacio de arquitectura colonial apto para ser contemplado, recorrido y disfrutado en familia.


Tanto a la hora del paseo, la compras o el restaurante como en paradas casi obligadas en sus museos, en donde los más jóvenes también encuentran motivos para el entretenimiento. La Casa de Colón, punto de parada del Descubridor cuando tuvo que reparar en Las Palmas de Gran Canaria a La Niña en el comienzo de su aventura, El Museo Canario (centro de exposición de la cultura aborigen canaria... momias incluidas) o los vanguardistas San Martín Centro de Cultura Contemporánea o el Centro Atlántico de Arte Contemporáneo son puntos de alto interés cultural con particular encanto.

También, la Casa-Museo Pérez Galdós, dedicada a la memoria y obra del universal Benito Pérez Galdós, autor nacido en la ciudad y universal gracias a sus Episodios Nacionales o su extensa colección de novelas realistas.

La asociaciones de comerciantes de Triana y Vegueta mantienen, además, una agenda regular de convocatorias para activar sus ya de por sí animados y atractivos bares, restaurantes y locales de ocio. Comer bien siempre es sencillo en el casco histórico: lo complicado es escoger dónde, por lo extenso de la oferta, que incluye la cocina tradicional local. Bajo techo o en las terrazas, que a menudo suelen preferir los niños más inquietos. También los padres que gusten de contemplar la arquitectura de un barrio colonial único, que ha sido germen de una gran capital como la grancanaria sin dejar de ejercer de centro urbano.

Así, entre la Ciudad de la Justicia y los quioscos de San Telmo es posible entretenerse en un agradable aperitivo, en los escenarios de espacios como el Teatro Pérez Galdós (que también organiza visitas guiadas) o el Teatro Cuyás, en una aproximación al tipismo canario en la sede de la Orden del Cachorro Canario (en la Plaza de Santo Domingo)... o en las compras inevitables en cada viaje.

Ese tipismo fue ideario del pintor modernista y arista Néstor Martín-Fernández de la Torre. Su obra pictórica (el Poema del Atlántico) se puede contemplar en el Museo Néstor, fuera ya del centro histórico, en el complejo del denominado como Pueblo Canario. La nueva arquitectura canaria que impulsó en el arranque del siglo XX tiene aquí su máxima expresión, junto al cercano Hotel Santa Catalina y, ya en el Parque Santa Catalina, en la Casa del Turismo (hoy, oficina de información para los visitantes).

 

Compras y paisajes

 

La Calle Mayor de Triana es, en efecto, una gran área comercial al aire libre con una amplísima oferta de artículos. Moda, diseño, literatura, complementos, joyerías, ropa deportiva, calzado, locales gourmet...

Tiendas para todos los gustos que tienen su contrapunto en la Zona Comercial Mesa y López, en el otro extremo de la ciudad (próxima a Santa Catalina y el muelle de cruceros). Entre estos dos grandes centros abiertos giran numerosos locales de restauración y una vibrante vida urbana. Para un público local, la Zona Comercial Pedro Infinito, en el barrio de Schamamn (el de las calles y parques bautizados con los nombres de las obras y personajes de Galdós), completa esta relación de grandes zonas abiertas.

 

Desde allí, la Ciudad Alta, lo más llamativo para el visitante son las vistas que se pueden apreciar desde el Paseo de la Cornisa, en el que se detiene la Guagua Turística. Ciudad y puerto quedan a las faldas: en este lugar, mayores y pequeños consiguen algo más valioso aún que la estupenda foto panorámica: captan la dimensión de una de las mayores ciudades de España y principal urbe de todo el entorno atlántico.

Otro paisaje, en un primer plano, concede el entorno del Auditorio Alfredo Kraus. El vecino Centro Comercial Las Arenas es uno de los mayores enclaves de tiendas, cine y restauración cubiertos de la ciudad, que también ofrece a los cruceristas el Centro Comercial El Muelle, en el atraque de los cruceros en Santa Catalina. El Mirador o Las Terrazas, en la salida sur, y el Centro Comercial Siete Palmas, bien entrado en la Ciudad Alta, son otros grandes complejos en donde el turista puede encontrar el artículo que precisa.

En Siete Palmas, los aficionados al deporte en plena temporada tienen una cita regular: bien en el Estadio de Gran Canaria, donde juega como local la Unión Deportiva Las Palmas en la Primera División, o bien en el Gran Canaria Arena, cancha del Herbalife Gran Canaria en la Liga ACB de baloncesto. Estos espacios son igualmente sede puntual de los grandes conciertos que se organizan en la ciudad, en un entorno residencial y comercial que refleja la historia más reciente de Las Palmas de Gran Canaria: su expansión a finales del pasado siglo.

 

Excursión en familia

 

Sin salir del municipio, las familias pueden disfrutar de excursiones que le acercan a la naturaleza y las singulares características que de ella se dan en el Archipiélago. Es el caso del Jardín Canario, en el barrio de Tafira, en donde se juntan ejemplares representativos de toda la flora canaria. El Jardín Canario Viera y Clavijo, bautizado así en honor a uno de los pioneros de la Ciencia en Canarias, se inauguró en 1959 precisamente con ese fin de preservar el patrimonio natural local. Cerca, la Caldera de Bandama y su pico regalan una visión fenomenal de la orografía isleña.

Paisajes a mayor altitud, que recuerdan que Las Palmas de Gran Canaria igualmente puede ser punto de partida para descubrir al bautizado como continente en miniatura que siempre ha sido Gran Canaria.

Lo asumible de las distancias para el viaje en carretera hacia otros municipios (las cumbres de Tejeda, los encantos del marinero muelle de Agaete en el Oeste o las dunas de Maspalomas en el Sur) convierten justo a Las Palmas de Gran Canaria en la base perfecta desde la que alternar estos viajes, tan cortos para la diferencia de escenarios que propone. En estancias limitadas por el tiempo, la ciudad permite alternar estos paisajes con su rica vida cultural y urbana. Para disfrute de mayores y pequeños.