Experiencias



Primera jornada, viaje al pasado

Un isleño le recomendará siempre un paseo sosegado por sus distintos barrios, ya que no gustan de las prisas para disfrutar de un entorno como el de Las Palmas de Gran Canaria. Por ello, el primer día ha de recoger las pistas del urbanismo histórico, el que se exportó a América, el pasado que atesora el barrio de Vegueta, con su trama urbana de callejuelas y casonas con balcones que albergan museos, iglesias, edificios de gran valor histórico y exposiciones que nos conducen al pasado prehistórico, la aventura colombina, el arte religioso o el arte más actual.

Junto a Vegueta encontramos Triana, con su estructura lineal y sus numerosos espacios peatonalizados para disfrutar del paseo y los numerosos escaparates de comercios que ocupan las singulares fachadas modernistas de la calle Triana y las adyacentes. En este entorno, encontramos los teatros Pérez Galdós y el Cuyás, la Casa-Museo Pérez Galdós o el Centro de Iniciativas Culturales, junto al activo Gabinete Literario y el Conservatorio Superior de Música. El visitante podrá disfrutar de un nuevo atractivo turístico y cultural, el Museo de la Ciudad y el Mar - Castillo de Mata, abierto en marzo de 2015,. De ahí que este barrio tenga una mezcla de ambiente cultural y comercial, con locales y terrazas que llenan de ambiente las calles durante el día y al anochecer.
Pero, un día sin visitar Las Canteras, bien al mediodía o por la tarde, es un día perdido en esta ciudad.

Segunda jornada, tipismo y naturaleza

La presencia británica en la isla dejó la impronta en el barrio de Ciudad Jardín, donde todavía permanece la iglesia anglicana y el antiguo Club Británico. En este entorno de chalés y hoteles para viajeros de la Gran Bretaña, se levantaron los jardines del Parque Doramas, junto al Hotel Santa Catalina (construido en 1890) y el Pueblo Canario, un compendio de arquitectura local que alberga comercios con productos artesanales de la isla o de la huerta insular. En este espacio diseñado para el turismo se encuentra el Museo Néstor, dedicado al artista que proyectó este conjunto y otras muchas iniciativas para fomentar el turismo en Gran Canaria en el primer tercio del siglo XX. Además, el museo acoge la obra pictórica de este gran artista, considerado uno de los más importantes del modernismo y el simbolismo español, quien también desarrollaría diseños de muebles, de joyas, vestidos, decorados y fue un gran activista cultural.
En el entorno de la ciudad hay tres lugares sorprendentes. En primer lugar, el cráter y pico de Bandama, un volcán explosivo que pudo ser el último fenómeno volcánico que tuvo lugar en Gran Canaria entre dos y cinco mil años, en sucesivos fenómenos.
Su nombre viene de un comerciante belga, de nombre Daniel Van Damme, que compró los terrenos para el cultivo de la vid. La espectacularidad del cráter y las vistas que se tienen desde su pico hacen de la visita un grato recuerdo.
Al pie de la montaña se extiende el Real Club de Golf de Bandama, el más antiguo de España. A pocos kilómetros está el antiguo poblado troglodítico de La Atalaya, donde los vecinos vivían en cuevas y su sustento lo lograban preparando loza y calderos de barro, como se hacía antes de la conquista de la isla. Para regresar a la capital, es obligatorio parar en el Jardín Botánico Viera y Clavijo, creado hace poco más de medio siglo, por lo que muchos de los árboles y especies allí cultivadas se encuentran en plenitud; además, ha ido incrementando su número de especies de la Región Macaronésica, lo que lo convierte en el centro botánico y científico más importante de su género y un banco de semillas de primer orden en el mundo.

Tercera jornada, la ciudad del mar

La capital grancanaria tiene una de las mejores playas del mundo: Las Canteras. Protegida, con todos los equipamientos y servicios, apta para su uso todo el año, con auditorio, plazas, paseos, restaurantes, alojamientos, salas de fiesta…Un gran parque urbano marino que los ciudadanos disfrutan las 24 horas del día los 365 días del año.
A la zona de playa, con sus hamacas, sombrillas y uso familiar, gracias a la seguridad que ofrece la barra natural a los bañistas, se añaden dos zonas amplias para los deportes náuticos.
Por un lado, junto al Auditorio está la Cícer, un espacio privilegiado para la práctica del surf. Por el otro extremo, en El Confital, un espacio natural y abierto al mar donde se localizan pequeñas calas de arena y un gran espacio para la práctica del surf, con modalidades de olas únicas que atraen a numerosos surferos de otros países para disfrutar del ‘tubo’ que se puede practicar en este lugar.
Junto a esta zona, en la vertiente Oeste de este istmo, se encuentra el Puerto de La Luz y de Las Palmas, con sus instalaciones para perderse entre barcos de distintas nacionalidades y usos, desde los grandes y lujosos cruceros turísticos hasta las embarcaciones más grandes del mundo para portar vehículos, contenedores, minerales o gases. Vigilando esta bahía portuaria, el Castillo de La Luz, cuyos cañones defendieron la isla de varias incursiones de piratas y corsarios interesados por hacerse con este enclave tan importante en el tránsito entre Europa y América, ahora convertido en la Fundación de Arte y Pensamiento Martín Chirino, abierta desde marzo de 2015.

Dirección: Las Palmas de Gran Canaria
35007 Las Palmas de Gran Canaria

Tipo: visita en tres días

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