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Con uno de los mejores climas del territorio europeo, la temperatura del agua entre los 18 grados en invierno y 22 grados el resto del año y las óptimas condiciones de mar y viento, Las Palmas de Gran Canaria es un destino idóneo para practicar deportes acuáticos. A eso se suman las corrientes marinas que reúnen bancos de peces en fondos espectaculares y un amplio número de infraestructuras con las que aprovechar sus condiciones naturales que garantizar aventuras en el mar para todos. 

Surf

Abierta al mar por su dos vertientes, la ciudad es una plataforma ideal para la práctica de surf. Las Palmas de Gran Canaria, perteneciente a la Red Mundial de Ciudades del Surf (WSCN), ofrece spots geniales para surfear; tanto si se tiene un nivel avanzado como si es la primera vez sobre una tabla. 

  • El Lloret: Esta zona, junto al Auditorio Alfredo Kraus en Las Canteras, cuenta con unas de las mejores condiciones para la práctica de este deporte. Con varios picos de derecha e izquierda que rompen sobre un fondo de callao es perfecta para los más experimentados. 
  • La Cícer: Es una de las rompientes más populares para el surf y el bodyboard en Europa, apta para todos los niveles y con tres áreas: Los Muellitos, el Bufo y el Piti Point. Además, es el lugar donde están seis escuelas de surf certificadas que imparten clases sobre la arena y la rompiente. 
  • El Confital: Una zona icónica, la más natural y salvaje de toda la ciudad. Su principal atracción es una derecha considerada como una de las mejores olas de Europa, aunque se requiere un nivel alto para surfearla y es preferible hacerlo con marea llena o media marea.
  • Playa de La Laja y San Cristóbal: Es el spot perfecto para surfear en la temporada estival. Se trata de un pico de derecha e izquierda que produce olas cortas pero muy intensas, muy apreciadas por la comunidad de surfistas locales. 

Buceo

Tanto principantes como buceadores más avanzados pueden disfrutar de tesoros submarinos, pecios de naufragios históricos y cuevas submarinas volcánicas, además de una increíble fauna marina. La ciudad cuenta con una docena de escuelas y clubes de buceo donde equiparse de todo lo necesario o, inlcuso, para realizar bautizos y cursos de submarinismo.

Para iniciarse en el mundo del buceo lo mejor es empezar por la Playa de Las Canteras donde se ubican las zonas de inmersión de Playa Chica y Playa Grande. Además, es una zona ideal para practicar esnórquel, ya que las profundidades rara vez superan los dos metros y en sus fondos se podrán observar decenas de especies, hasta 150 según el catálogo de la zona. 

La zona Baja San Fernando, justo detrás de La Barra, es una formación rocosa muy apreciada por los submarinistas profesionales por su forma laberíntica, sus arcos de piedra y sus cuevas. Además, podrán disfrutar de las formaciones rocosas sumergidas del Roque Matavinos, entre El Confital y La Puntilla, o de las impresionantes vistas de La Catedral, un macizo rocoso -al norte de La Isleta- con profundidades que van desde los seis a los 40 metros de profundidad. Los fondos del litoral capitalino también ofrecen pecios entre los que destaca el Kalais, un antiguo mercante hundido con 110 metros de largo. 

Vela latina

Aunque no es un deporte apto para cualquiera, sí que es una práctica amateur propia del archipiélago y de gran arraigo en el litoral de Las Palmas de Gran Canaria. Las regatas, que suelen congregar un amplio público en la bahía cada fin de semana, se llevan a cabo entre abril y octubre, para aprovechar los vientos alisios que tocan la isla. 

Este particular arte de navegación consiste en la competición de barcos caracterizados por tener velas de tres puntas y por el tamaño desproporcionado que existe entre casco y la vela. El primero, mide 6,55 metros de eslora, 2,37 de manga y 1,35 de puntal, mientras que la segunda oscila entre los 12 y 13,5 metros. Estas medidas contrastan con la gran dimensión de la vela. Toda esta desproporción propicia que el bote no se pueda mantener a flote sin el ingenio y la experiencia de la tripulacion, quienes deben usar toda su fuerza para mover lastre y poder maniobrar.