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Los perros de la Plaza de Santa Ana son obra en hierro colado del escultor francés Alfred Jacquemar (París 1824). Aún se pueden leer sus iniciales, A.J, en las esculturas ubicadas desde el año 1895 en la emblemática Plaza de Santa Ana. 

Cuenta una versión de la historia que el alcalde Felipe Massieu los aceptó como regalo de un buque francés que, camino de Sudáfrica, recaló en la ciudad para resolver ciertos problemas surgidos durante su travesía. Como agradecimiento, el barco dejó estas estatuas producidas por el taller francés Vald'Osne, en principio destinadas para adornar otros núcleos urbanos en el sur del continente africano. Otras hipótesis, sin embargo, apuntan que los perros fueron una donación de James, uno de los hijos de Thomas Miller, destacado empresario británico asentado en la capital grancanaria.

En 1944 el escritor Víctor Doreste ‘bautizó’ a estos singulares canes en su fábula costumbrista ‘Faycán’. Junto al protagonista, un perro de raza canaria que repasa su vida cuando se acerca a su fin (del que toma el título el relato), el autor pone nombre otros siete canes que hoy descansan en Santa Ana: Aterura, Mogano, Doramas, Tindaya, Bentayga, Tenoya y Tirajano.

Tipo: Esculturas

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